miércoles, 30 de abril de 2008

Añoranza


Recién llegado de Argentina y Uruguay, me he encontrado con una semana de añoranza. Una semana de esas en las que te gustaría estar en tu tierra. Por un lado, San Prudencio, patrón de Álava y una de las fiestas que mejores recuerdos me trae. Los amigos, la familia, la Kutxi... los "cafés" en el Gora, el jardín de Farelina, las sudadas del txapel...

Por otro lado, en un par de días se juega la Final Four, sinónimo de fiesta en Gasteiz (y no por las alegrias que nos da el Baskonia), así que una razón más para querer "pasarme" por allí.

En cierta forma calmaré la morriña con la visita de mis aitas. Mañana me juntaré con ellos en la Riviera Maya donde estaré cuatro días tirado al sol. 

Un abrazo ta... Aupa Baskonia!

viernes, 25 de abril de 2008

Costa del Pacífico (fin) - Nexpa



Después de unas cuantas semanas desconectado del mundo, ya toca poner fin a las vacaciones por el Pacífico para volver a comentar cosas más recientes.

El post anterior fue dedicado a Maruata, y este último va hablar de Nexpa. Nuestro destino final. 

La cuestión es que los primeros días hubo una pequeña excisión del grupo y mientras la mayoría de la expedición visitaba Guadalajara, el señor García (más conocido como Miwi) y un servidor, decidimos seguir "playeando" hasta volver a juntarnos todos.

Tras discutir cuál era la mejor playa para pasar un par de días y tras algún que otro intento, decidimos llegar a Nexpa. Éste es un pueblucho surfero de (no me atrevo a decir un número concreto) pero no más de 50 lugareños, que gracias a la brabura de las aguas del Pacífico en sus playas, se ha ganado un nombre entre los aficionados al surf.

Para no variar fueron días de paz, tranquilidad y buen pescado. Un lugar, como todos los que estoy conociendo, especial. Llegar a una playa, y sentarte a tomar unos tragos alrededor de una hoguera llena de gente a la cual no conoces, pero da igual, todos charlan, cantan... se divierten al fin y al cabo. Todo esto en un entorno mágico como son las playas perdidas del Pacífico, no tiene precio.